El Paisaje más allá de la ciudad
Para la mayoría se acabaron las vacaciones y
nos quedan en la memoria solo gratos recuerdos de aquellos momentos vividos.
Estoy seguro que los más destacados son los relacionados con los parajes
naturales que vimos: bosques, praderas, lagos, o simplemente aquellos que
fueron diferentes a los que vemos a diario.
Paisaje, es todo aquello que nos rodea y
factible de visualizar, siendo el
resultado de la combinación de la forma del terreno, clima, vegetación,
animales, agua, de alteraciones de tipo natural y los efectos de la
intervención humana.
Puede ser de nuestro agrado o no, por eso
dudamos a veces al elegir nuestro destino como lugar de descanso. El Paisaje es
uno de los principales elementos que tomamos en cuenta al momento de decidir en
qué lugar nos sentiremos mejor para recuperarnos de un año de trabajo. El
paisaje determina en gran parte nuestra calidad de vida.
Por ello se ha transformado en un bien de
consumo y por tanto transable en el mercado y cada vez más valorado. Prueba de
esto es que hoy se cobra por acceso a parques y en general a lugares de
atractivo paisajístico como saltos de agua en la cordillera, miradores
emplazados frente a paisajes destacados, etc., o nos desplazamos a grandes
distancias para encontrarlo. Emprendedores invierten en infraestructuras que
permitan disfrutar de ese bien, pudiendo ser parte de él por algún tiempo.
“El paisaje es un
recurso difícilmente renovable y fácilmente depreciable” (Villarino 1985), por
lo que debe ser atendido de manera especial en las evaluaciones de impacto
ambiental negativo de un proyecto determinado, puesto que los propios valores
del paisaje se han convertido en recurso de potencial gestión y/o de
explotación. Se justifica entonces considerar el análisis y valoración del
paisaje en los estudios de planificación territorial, debido a la calidad de
recurso natural en que se ha transformado.
Uno de los nuevos
desafíos que enfrenta la sociedad actual tiene que ver con la calidad de vida, y esta depende en gran
medida de las posibilidades, limitaciones y restricciones que impone el medio
en que se desarrollan las actividades humanas. La sociedad hoy en día demanda
un razonable equilibrio entre el uso y conservación de estos recursos
naturales, es decir el punto medio entre una máxima explotación de los mismos,
sin que se produzca una disminución en su cantidad y calidad (Gómez
1978)
El
ordenamiento territorial en la mayoría de los casos atiende fundamentalmente
factores físicos y recursos naturales como el suelo, agua y clima, factores
económicos y sociales relacionados con los servicios y los asentamientos
humanos. Pero frecuentemente se deja de
lado la calidad visual del paisaje para decidir sobre el uso del espacio. Es
entonces de suma importancia contar con estudios sistemáticos de la calidad de
los recursos visuales con el fin de cautelar su preservación para el futuro y
su aprovechamiento racional sobre base sustentable.
La
evaluación perceptual del paisaje visual, en atención a los estudios que se
hagan, debe establecer la importancia de
la relación existente entre el usuario del recurso paisaje, o sea el
observador, y el medio natural en que se desarrolla el vínculo. El paisaje
tiene valor en la medida que tiene demanda y esta viene de quien visita el
espacio físico, percibiendo directamente los elementos que lo componen.
Existe cada vez mayor conciencia en nuestra
sociedad de la necesidad de cautelar los bienes naturales. Si los parajes que
visitamos durante las vacaciones quedaron en nuestra retina como un recuerdo
reparador de calidad de vida, estaremos de acuerdo en debemos preocuparnos por
asegurar que nuestros hijos y nietos también puedan disfrutar de ellos.
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