sábado, 19 de abril de 2014

Arbolado urbano factor clave en el Medio Ambiente


Arbolado urbano factor clave en el Medio Ambiente

 El arbolado urbano se ha convertido en un elemento social, político, discutido y apasionado. Aunque su presencia y función podría suponerse paralela a las de otros elementos urbanos que también nos prestan su servicio (alumbrado, aguas, mobiliario, etc.), el arbolado urbano atesora una serie de cualidades que lo diferencian claramente: Está vivo, responde a las agresiones y a los cuidados, nos brinda sombra, purifica el aire que respiramos, nos recuerda y simboliza una Naturaleza cada vez más lejana, y, además, crece y envejece con nosotros, convirtiéndose en parte de nuestra vivencia y de nuestro recuerdo.

Estas cualidades son derechos que los habitantes urbanos reclaman como propias, por lo que cuando las ven estropearse, alzan la voz y buscan culpables.

 El interés del hombre por la calidad del medio ambiente que lo rodea, ha reforzado aún más el criterio enunciado, puesto que el arbolado urbano contribuye a mejorar esta calidad, entre otras, por estas algunas de las razones:

 
·       Ambientales:

- Disminuye la temperatura al pasar el aire por espacios sombríos de su copa..

- Aumenta la humedad ambiental al transpirar el agua que extrae desde el suelo.

- Genera oxígeno y consume anhídrido carbónico, como parte del proceso fisiológico de sintetización de nutrientes.

- Retiene y reduce el nivel de polvo y de agentes contaminantes aerotransportados.

- Genera pequeñas corrientes de convección, suben las tibias y bajan las frías, que renuevan el aire urbano.

- Disminuye, desvía y filtra el viento, pues sus hojas actúan como radiadores refrigerantes y superficies que frenan o desvían el viento

- Disminuye el ruido ambiental cuando los espacios entre sus ramas frenan las ondas de ruidos.

 
·       Ecológicas:

- Aporta biodiversidad al medio urbano. Es habitado por aves e insectos de todo tipo

- Posibilita el asentamiento de la avifauna y otros pequeños animales.

- Permite la continuidad biológica del entorno natural con los parques urbanos.

 
·       Sociales:

- Hace más amable el medio urbano.

- Confiere carácter público al espacio libre.

- Posibilita la permanencia y el encuentro en el espacio libre urbano, debido a los ambientes que se forman.

- Acerca el medio natural a la realidad urbana.

- Favorece la salud integral de los ciudadanos, puesto que motiva sensaciones psicológicas de relajación, complacencia y bienestar. Es una consecuencia de sensación de bienestar.

- Favorece la privacidad. Al crearse espacios separados por aboles

 
·       Paisajísticas:

- Es un elemento integrador y organizador del espacio urbano, a través de los espacios sombríos.

- Puede transformarse en un factor de identidad. Los Tuliperos de las plazas de Temuco, son un ejemplo de ello.

- Da escala a los edificios. Permite percibir la real dimensión del espacio

- Actúa como cubierta de los espacios libres, creando un techo verde.

 
·       Económicas:

- Él árbol tiene valor patrimonial y a mayor tamaño aumenta

- Revaloriza determinadas zonas urbanas. Los espacios y propiedades se valorizan cuando tienen árboles.

- Aporta un mayor valor a propiedades y parcelas urbanas.

 
Respecto de los factores ambientales, quisiera agregar, a propósito de la creciente preocupación por la contaminación del aire en las ciudades, de la que la nuestra, Temuco, ocupa un lugar importante en el medallero.

Los altos niveles de contaminación del aire en la región metropolitana, dieron origen a una investigación científica referida a la vegetación, que permitiera disponer de información sobre la captura de contaminantes por parte del material vegetal y de esta forma poder diseñar modelos globales que contribuyeran a la toma de decisiones con respecto al grave problema de contaminación del aire en la capital.

 Conclusiones del estudio:

La eliminación de contaminación del aire en términos de volumen de material particulado (sin discriminar por tamaño) fue de 2,24 toneladas métricas, o sea, árboles, arbustos y hierbas, capturaron 2.240 Kg. de material por cada metro cúbico de aire durante todo el año.

Otros elementos contaminantes absorbidos por los vegetales fueron: Ozono: 650 Kg./m3 de aire; Monóxido de Carbono: 110 Kg./m3 de aire.

Se estimó que un 61% de la contaminación eliminada puede atribuirse a la existencia de árboles y el promedio de mejoramiento de la calidad del aire debido a árboles y arbustos por reducción de material particulado (anual) fue de 3,3% repartidos en invierno un 4,0% y en verano fue de un 2,4%

Estos índices se pueden mejorar notoriamente si en las políticas de construcción y mantenimiento de arbolado vial y en parques urbanos priorizamos el uso de especies de hoja persistente por un lado y evitemos, por otro lado, las podas exageradas y sin fundamento técnico de arboles que no tienen problemas sanitarios para desplegar sus ramas purificadoras por el espacio contaminado.

jueves, 13 de marzo de 2014

El Paisaje más allá de la ciudad


El Paisaje más allá de la ciudad

 

Para la mayoría se acabaron las vacaciones y nos quedan en la memoria solo gratos recuerdos de aquellos momentos vividos. Estoy seguro que los más destacados son los relacionados con los parajes naturales que vimos: bosques, praderas, lagos, o simplemente aquellos que fueron diferentes a los que vemos a diario.

 
Paisaje, es todo aquello que nos rodea y factible de visualizar, siendo el resultado de la combinación de la forma del terreno, clima, vegetación, animales, agua, de alteraciones de tipo natural y los efectos de la intervención humana.

Puede ser de nuestro agrado o no, por eso dudamos a veces al elegir nuestro destino como lugar de descanso. El Paisaje es uno de los principales elementos que tomamos en cuenta al momento de decidir en qué lugar nos sentiremos mejor para recuperarnos de un año de trabajo. El paisaje determina en gran parte nuestra calidad de vida.

Por ello se ha transformado en un bien de consumo y por tanto transable en el mercado y cada vez más valorado. Prueba de esto es que hoy se cobra por acceso a parques y en general a lugares de atractivo paisajístico como saltos de agua en la cordillera, miradores emplazados frente a paisajes destacados, etc., o nos desplazamos a grandes distancias para encontrarlo. Emprendedores invierten en infraestructuras que permitan disfrutar de ese bien, pudiendo ser parte de él por algún tiempo.

 


“El paisaje es un recurso difícilmente renovable y fácilmente depreciable” (Villarino 1985), por lo que debe ser atendido de manera especial en las evaluaciones de impacto ambiental negativo de un proyecto determinado, puesto que los propios valores del paisaje se han convertido en recurso de potencial gestión y/o de explotación. Se justifica entonces considerar el análisis y valoración del paisaje en los estudios de planificación territorial, debido a la calidad de recurso natural en que se ha transformado.


Uno de los nuevos desafíos que enfrenta la sociedad actual tiene que ver con  la calidad de vida, y esta depende en gran medida de las posibilidades, limitaciones y restricciones que impone el medio en que se desarrollan las actividades humanas. La sociedad hoy en día demanda un razonable equilibrio entre el uso y conservación de estos recursos naturales, es decir el punto medio entre una máxima explotación de los mismos, sin que se produzca una disminución en su cantidad y calidad  (Gómez 1978)

 


El ordenamiento territorial en la mayoría de los casos atiende fundamentalmente factores físicos y recursos naturales como el suelo, agua y clima, factores económicos y sociales relacionados con los servicios y los asentamientos humanos.  Pero frecuentemente se deja de lado la calidad visual del paisaje para decidir sobre el uso del espacio. Es entonces de suma importancia contar con estudios sistemáticos de la calidad de los recursos visuales con el fin de cautelar su preservación para el futuro y su aprovechamiento racional sobre base sustentable.


La evaluación perceptual del paisaje visual, en atención a los estudios que se hagan, debe establecer la  importancia de la relación existente entre el usuario del recurso paisaje, o sea el observador, y el medio natural en que se desarrolla el vínculo. El paisaje tiene valor en la medida que tiene demanda y esta viene de quien visita el espacio físico, percibiendo directamente los elementos que lo componen.

 


Existe cada vez mayor conciencia en nuestra sociedad de la necesidad de cautelar los bienes naturales. Si los parajes que visitamos durante las vacaciones quedaron en nuestra retina como un recuerdo reparador de calidad de vida, estaremos de acuerdo en debemos preocuparnos por asegurar que nuestros hijos y nietos también puedan disfrutar de ellos.


lunes, 20 de enero de 2014


Plantas de papa en el jardín

 

En su evolución, muchas plantas han debido modificarse para adaptarse a diversos medios que normalmente son adversos para sobrevivir.  Es el caso de de aquellas especies que enfrentan climas de muy bajas temperaturas en invierno.  Estas plantas han modificado su tallo para enfrentar períodos de frío sin follaje o incluso perdiendo casi todas sus ramas exteriores al suelo, para sobrevivir solo a través de un tallo subterráneo durante esa época.  Este grupo de plantas se denominan “geófitas”, perteneciendo a ellas las plantas con bulbos, tubérculos, cormos o rizomas,  comúnmente llamadas “papas”.

 

Los tallos constituyen un medio de almacén o una vía para la conducción del agua y los nutrientes minerales desde las raíces hasta las hojas y flores, así como un medio de transporte de alimentos elaborados, hormonas y otros metabólicos desde  las hojas hacia todas las estructuras de la planta. Su función es además de sostén, producción de hojas, flores y frutos.

 

Las modificaciones que han sufrido los tallos de diversas especies, se describen a continuación:

 

Rizomas: Son tallos horizontales subterráneos que crecen en o debajo de la superficie del suelo. En los nudos poseen yemas y desarrollan raíces, pueden ser alargados y servir para la reproducción o pueden hincharse con el alimento almacenado. Los rizomas son perennes y cada año producen brotes nuevos en sus yemas.  Algunas plantas que poseen rizomas son: Lirios, Achiras, Frambuesas, Calas, etc.

 

Cormos: Es un tallo grueso vertical aplanado y subterráneo que se desarrolla a partir de yemas axilares, y almacenan una gran cantidad de alimento, este alimento almacenado da paso al desarrollo del vástago foliar. En los nudos poseen yemas en estado de latencia, (dormidas) que se activarán para formar nuevos cormillos almacenadores de alimento. Algunas plantas con cormos son: Gladiolo, Fresia, Iris, Crocosmia y otras

 

Bulbos: Son tallos subterráneos cortos aplastados en forma de disco, con muchas hojas escamosas con alimento almacenado (catáfilo). En la parte inferior, adheridas al plato basal, hay raicillas rudimentarias y la yema terminal que  dará origen a  un tallo aéreo, floral y las yemas axilares darán origen a bulbillos que serán los nuevos bulbos.  Algunas plantas bulbosas son: Cebolla, Tulipa, Lilium, Jacintos, entre muchos otros.

 

Tubérculos: Los tubérculos son porciones alargadas y terminales de los rizomas delgados, la papa es un buen ejemplo de ello. En general son cortos, muy gruesos y carnosos, que resultan cuando los rizomas se agrandan en el ápice de crecimiento por acumulación de alimentos almacenados. Algunas plantas tuberosas, aparte de la papa comestible (Solanum tuberosa) son: Begonias, Topinambur y Caladium.

 

Las plantas con este tipo de tallos tienen un período de dormancia pre invernal muy marcado, al punto que la mayoría pierde su follaje y estructura aérea durante este tiempo, por lo que requieren de un tratamiento especial de manejo,  para cuando vuelvan a activarse vegetativamente a fines del invierno.

 

Este tipo de plantas tienen un año vegetativo dividido en cuatro etapas:

  1. Con el estímulo del aumento de la temperatura en el suelo a fines del invierno, se inicia el desarrollo vegetativo, crecen las hojas. 
  2. Así como se alargan los días, comienza la floración con el desarrollo del tallo o vara floral.
  3. Desde el corte de la flor o madurez del fruto, si es que no se corta la flor, ocurre la engorda del órgano de reserva (bulbos, tubérculos, cormos o rizomas).
  4. Finalmente el período de dormancia en que la vida de la planta se reduce al mínimo de su metabolismo bajo la tierra sobreviviendo el frío del invierno.

 

Final del verano, algunas antes (Tulipanes, Lilium), debemos retirar todo resto de vegetación muerta y respetar su condición natural de dormancia, por lo que no es imperioso sacarlas del suelo todos los años, salvo que concurran para ello las siguientes condiciones que sean necesarias manejar:

 

  1. Las papas (cualquiera de los tipos de tallos modificados) están muy tupidas, se han acumulado demasiados elementos nuevos en torno al los más viejos.
  2. Si deseamos trasplantarlos a otro lugar, serán retirados del suelo una vez que hayan perdido el follaje, que según sea la especie, comienza a ocurrir a partir del mes de marzo o a veces antes.
  3. Si queremos guardarlas durante un tiempo para provocar una floración tardía (controlada), haremos la cosecha de papas (cualquiera de los tipos de tallos modificados) según lo descrito en punto dos, para luego guardarlas sumergidas en un contenedor con turba o aserrín, levemente humedecidos, para evitar su deshidratación.  De esta manera lo almacenaremos en un sitio refrigerado a temperatura entre 2 y 5º C (cualquier refrigerador en el compartimiento de verduras) hasta que decidamos plantarlas nuevamente.
  4. Cuando es necesario mejorar la fertilidad del suelo donde están plantadas. 

 

Las plantas de papas, gustan de suelos bien drenados (con arena) y ricos en suelo orgánico. Si desea fertilizar, es bueno hacerlo al momento de plantar las papas y complementar durante el desarrollo de las hojas.  La fertilización nitrogenada (salitre o urea) solo favorece el desarrollo de hojas en desmedro de la floración, por lo que se recomienda una mezcla balanceada de N, P, K.

 

 

Roberto E. Menzel Siebert

Diseñador de Arquitectura del paisaje. /docente Universidad Tecnológica de Chile INACAP sede Temuco

lunes, 9 de diciembre de 2013


Cuidados del césped en verano

 

El césped tiene durante la primavera y verano su estado de máxima actividad metabólica impulsada por diversos factores ambientales que le favorecen; aumento de fotoperiodos (más horas de luz), aumento de temperatura ambiental y cuando hay riego o lluvia, disponibilidad de humedad en el suelo. En consecuencia el corte o poda del pasto constituye la labor de mayor relevancia en la mantención de un césped, pues incide sobre el desarrollo de las raíces, la densidad de la cubierta vegetal, homogeneidad y ausencia de malezas, además del aspecto estético.
 

El corte del pasto es un proceso que requiere considerar algunos aspectos básicos para obtener un buen resultado:

El corte del área foliar del césped provoca pérdida de las reservas de nutrientes que la planta tiene en hojas y tallos y la disminución de hoja para realizar la fotosíntesis (elaboración de alimento). Cortes excesivamente bajos provocan una disminución del sistema radicular, tanto en densidad como en profundidad de raíces, debido a la disminución de la parte aérea ya que las reservas de la planta son utilizadas en la formación de nuevos tallos en detrimento del sistema radical. Cuando el césped se enfrenta a situaciones estresantes (épocas muy calurosas o muy frías), debe elevarse la altura de corte, a fin que la planta pueda superar en mejor forma el stress. La posterior reducción de la altura de corte debe ser paulatina. La frecuencia de corte dependerá de las especies que conformen el césped, del riego, fertilización y de los factores climáticos.

Regular la altura de corte, de modo de no sacar más del 30% del largo de la hoja. En Chile está poco desarrollado este aspecto del corte de pasto. A partir del mes de octubre es recomendable elevar la altura de corte, para esto es necesario subir las cuchillas de la máquina. Al dejar el pasto largo en verano, las hojas protegen los puntos de crecimientos de la influencia de los rayos UV, que perjudican el crecimiento. Progresivamente, a medida que la temperatura baja, y el crecimiento del pasto disminuye, se baja el corte, de modo que en pleno invierno es bastante rasante

Para mantener un césped creciendo sano y verde es esencial regarlo en períodos de sequía. Como regla general podemos afirmar que la frecuencia de riego varía de un lugar a otro y debe determinarse de acuerdo a la apariencia del césped. La necesidad de agua en el pasto, puede identificarse cuando este se torna de un color verde azulado con pérdida de brillo y cuando las pisadas permanecen marcadas en él, ya que la falta de agua hace que a la hoja le cueste recuperar su posición original. Lo ideal sería regar el césped justo en ese momento ya que el deterioro en ese punto es mínimo y, apenas el césped recibe agua, se recupera. Regar el pasto antes de observar estos signos no proporciona beneficio alguno.

Si se llega a un cuadro de sequía severa, la planta deja de crecer y las hojas se tornan marrones y mueren (no significa que la planta haya muerto). Cuando se riega en este punto el césped puede sobrevivir. Necesitaría un periodo de 3 semanas para producir nuevas hojas recuperarse totalmente.

Si un jardín necesita 25 a 35 milímetros de agua por semana, es preferible aplicar esta cantidad en un solo riego o en dos riegos iguales con 2 ó 3 días de espacio entre sí; y no regar en forma liviana todos los días. Recordemos que 1 mm equivale a 1 lt. de agua por metro cuadrado.

Después del riego, la tierra debe estar húmeda hasta 15 centímetros de profundidad. Es recomendable humedecer a fondo toda la zona de las raíces.

 La hora ideal para hacerlo es entre las 1:00 y las 6:00 de la mañana. A esta hora el viento no interfiere en el riego y no hay prácticamente evaporación de agua. Regar durante el día o en horas de calor, no es efectivo ya que gran cantidad de agua se evapora por la alta temperatura de la tierra, siendo por consiguiente muy difícil humedecer el suelo adecuadamente. Si bien no se recomienda regar en estas horas, vale aclarar que hacerlo, no provoca la quemadura del pasto como suele decirse.

 Una excepción la constituye un césped recién sembrado, que debe regarse de 2 a 4 veces por día. La cama de siembra debe estar húmeda de 2.5 a 5 centímetros de profundidad, pero no debe estar saturada.

Otro beneficio que trae esta práctica de riego en siembra de pasto es lograr bajar la temperatura en promedio del suelo, en lo que prácticamente es un almácigo de pasto.

 A medida que las semillas germinan y los brotes comienzan a crecer, es fundamental que las nuevas plantas no se sequen. Continúe regando 2 ó 4 veces por día si las condiciones climáticas son secas. Cuando las plantas llegan a los 2 centímetros de altura puede reducirse la frecuencia de riego gradualmente, y regar en cambio, más profundamente. Una vez que el césped se haya cortado 2 ó 3 veces, se le aplicará el régimen recomendado para césped adulto.
 

Roberto E. Menzel Siebert
Diseñador de Arquitectura del paisaje. /docente Universidad Tecnológica de Chile INACAP sede Temuco
Mail: roberto.menzel@inacapmail.cl

domingo, 24 de noviembre de 2013


Jardines en pendientes

La urbanización en lugares rurales, llámense parcelas de agrado o de residencia estival, ocupa muchas veces laderas de cerros con diversos grados de inclinación y los arquitectos resuelven el problema de diseño con habitaciones en distintos niveles adaptándose a la topografía del terreno.

El paisajismo tiene en estas circunstancias algunas desventajas en materia de escorrentías de agua por ejemplo o el tipo de suelo delgado o rocoso que limita las posibilidades de árboles o arbustos de raíces profundas. Sin embargo las pendientes ofrecen la mayoría de las veces grandes oportunidades para realizar diseños distintos y atractivos.

Una de las alternativas consiste en aterrazar algunos sectores con muros de contención construidos en piedra, de manera que se pueda atenuar la pendiente y permitir con los bordes superiores de muretes, la conducción de aguas lluvias o excedentes de riego. Las terrazas atenúan el efecto escorrentía en el terreno y permite otorgar vista más planas desde arriba cuando la habitación se emplaza en cotas más altas.

Mientras las pendientes se cubren con vegetación, estas quedan vulnerables a la erosión que genera el agua de lluvias y/o de riegos. En esos casos conviene plantar protegiendo el suelo con una manta de control de erosión existente en el mercado.  Esta manta es una combinación de mallas de polipropileno con fibra vegetal que tienen por objeto amortiguar el golpe de las gotas de agua que remueven los granos de tierra arrastrándolos hacia partes inferiores produciendo sedimentaciones en lugares no deseados.

 


En los bordes superiores de muretes pueden ser plantadas especies rastreras que se dejen colgar desde lo alto, cubriéndolos parcialmente. Hay muchas plantas colgantes de flor o de variados coloridos de hojas, que brindan contraste con el material de muros.

La conexión entre terrazas puede ser materializada con senderos cubiertos con elemento árido en caso de no ser muy abruptos, o en este último caso pueden ser utilizadas gradas de diversos materiales y diseños como lo ilustran las imágenes de ejemplo. Estas pueden ser de madera impregnada, maderos de durmientes viejos, soleras y/o pastelones  de hormigón.

 




Las conexiones de pueden tener diversos trazados en el terreno según se les pueda sacar mejor provecho práctico o estético combinándolos con arbustos, rocas, hierbas y árboles. En estos trazados se pueden incorporar espacios de terrazas sin vegetación y cubiertos de algún material duro, con el objeto de crear descansos provistos de escaños, aprovechando alguna perspectiva de vista sobre el paisaje de entorno.

En jardines amplios como los emplazados en sectores costeros o cordilleranos, las pendientes tienen como virtud, la de ofrecer una vista variada colores y texturas desde la distancia.




 

Roberto E. Menzel Siebert

Diseñador de Arquitectura del paisaje. /docente Universidad Tecnológica de Chile INACAP sede Temuco

domingo, 20 de octubre de 2013


Sustentabilidad de un jardín
 
A menudo se me consulta sobre las tareas de importancia a desarrollar en cada época en un jardín, o cuáles son las plantas indicadas en esta zona. Preguntas frecuentes que reflejan la preocupación que a veces llega al estrés por tratar de tener un jardín hermoso. El jardín debe ser un agrado y no una tortura.

Será un agrado en todo sentido, a la vista, con aromas, tendrá texturas y el hábitat que se crea debe atraer aves, agradables al oído con sus expresiones. Estará constituido por plantas y especies que se adapten a la condición de suelo, que no requieran de mucho cuidado en riego y fertilización, que su poda se limite solo a un par de veces en el año. O sea debe ser sustentable. Si es necesario tener césped en él, debe ser de una mezcla de especies y variedades que cumplan con los requerimientos de los usuarios y necesite de un manejo simple.

Sustentable, significa que se debe sustentar de manera razonable y equilibrada, en el tiempo, entre lo que uno desea y lo que su puede tener sin afectar el medio.

Algunas claves para lograr la sustentabilidad.

No todos los espacios necesitan y/o soportan un césped, sea porque es muy pequeño, por estar en pendiente o porque es sombrío. Se debe recurrir a algún tipo de especie perenne (vive por años) que cubra la tierra con un color y textura o volumen al gusto del usuario. Hay prados con plantas desde tallo leñoso como Hypericum calycinum, Coprosma kirkii, Juniperus repens  o Hedera hélix, hasta plantas herbáceas como Ajuga reptans, Lamium maculatum, Arctotis x hybrida, Bergenia crassifolia,  Gazania splendens, Soleirolia soleirii  y muchas otras que se adaptan perfectamente a lo que hemos planteado.
 
Otra alternativa es cubrir zonas con mezcla de plantas herbáceas y leñosas de altura similar pero de diferentes hábitos de floración, de manera que durante el mayor tiempo posible tengamos flores o colorido en las hojas. Hay bulbos que florecen casi desde el invierno hasta el avanzado verano, como “Narcisos” “Tulipanes” “Muguet” “Crocosmia” “Lilium” “Gladiolo” o “Calas” que requieren muy poco manejo.

Hay plantas semileñosas bajas que florecen mucho tiempo y de poca demanda de recursos como Dimorphotheca aurantiaca,  Senecio cineraria y muchas otras que no necesitan ser reemplazadas todos los años.

Una buena solución puede ser el uso de superficies texturales con mezclas de áridas como gravas de diferentes colores, maicillo o polvo de ladrillo y con vegetales u orgánicas como cortezas. Estas deben ser delimitadas con algún elemento que impida se mezclen.

Otra alternativa sustentable en un jardín son las rocallas, en que se emplean muchas piedras de diferentes tamaños, separadas con plantas y arbustos que viven en ese especial ambiente en que las piedras retienen el calor del día hasta tarde en la noche o el frío de la noche hasta avanzadas horas del día. Este ambiente permite el cultivo de plantas como Astilbe japónica, Aquilegia vulgaris, Phlox divaricata, Cerastium tormentosum, Senecio cineraria, Erica carnea, Alyssum maritimum, Arenaria montana, y otras que pueden ser combinadas con plantas arbustivas de crecimiento rastrero como Cotoneaster horizantalis, Juniperus rastrero, Pittospurum tobira nana, Lavándula officinalis, Salvia leucantha y varias otras.

Atreverse a romper esquemas tradicionales e innovar en estilos, no significa que se deba tener más recursos, es en el mediano plazo un gran ahorro en mantenimiento y un agrado en todo sentido.


Roberto E. Menzel Siebert

Diseñador de Arquitectura del paisaje. /docente Universidad Tecnológica de Chile INACAP sede Temuco

domingo, 15 de septiembre de 2013


Paisaje urbano

Hay tantas formas de definir lo que es un paisaje urbano, llamado también espacio urbano, como personas que de una u otra manera intervienen en su desarrollo. Pero esencialmente lo definen una serie de características que lo diferencian de otros espacios, principalmente con el paisaje rural. Entre estas destacamos una alta densidad de población, que pasa a ser parte y el principal demandante del paisaje y que sea dominado por la arquitectura de sus edificios e infraestructura vial, elementos que pierden protagonismo en el paisaje rural o sub urbano.

El habitante urbano añora el paisaje natural como una necesidad básica para recrear su mente y alma en demanda de mejor calidad de vida. Se transforma así, el paisaje urbano, en un espacio en que distintas especialidades se diputan el protagonismo. Especialistas que últimamente se esfuerzan más por destacar con ideas modernas y vanguardistas en sus diseños, que satisfacer la demanda real de los habitantes.

El interés creciente de las personas en una ciudad, es encontrar espacios armónicos entre la necesidad de desplazamiento y convivencia segura con la presencia de suficientes elementos que provengan del paisaje natural. Esto debe ser el foco de la arquitectura del paisaje urbano, más allá de la búsqueda de  protagonismos artísticos.


Lo simple, el bajo perfil y la existencia de detalles naturales que favorecen el poblamiento de animalitos que componen un ecosistema, deben predominar los diseños de espacios urbanos. Es ahí donde conviven especies que paulatinamente dejan de temer al género humano, que por su parte, también ha aprendido a respetarlas y quererlas. Eso es lo que da sustentabilidad a los espacios naturales y se acerca al paisaje natural que el habitante urbano desea.

Con la primavera llega el interés de muchas personas por embellecer sus propios espacios destinados a contribuir al paisaje urbano. La suma de todos los jardines de la ciudad pasa a ser mayoritariamente el paisaje urbano, atenuando la predominancia de arquitectura de edificios y accesorios urbanos contaminantes como cableados y señalización.

Una iniciativa municipal que estimule el esfuerzo de esta suma de paisajes es una buena instancia a la que nos sumamos con entusiasmo. Durante el mes de Octubre la I. Municipalidad de Temuco, realizará la quinta versión de la “Semana del Jardín” en la habrá muchas formas de participación e integración de los protagonistas de la Arquitectura del Paisaje urbano.

Una de esas instancias es la premiación a los jardines que destacan en diferentes barrios y sectores sociales, previamente inscritos de la ciudad, como una manera de retribuir al esfuerzo individual por embellecer el paisaje urbano. Todos los jardines de una ciudad aportan a este paisaje, desde el pequeño antejardín, el balcón adornado con bellas jardineras colgantes hasta el jardín del condominio en que habitan muchas familias.

Cientos de familias han participado en esta iniciativa municipal y cada año se suman nuevos concursantes que se esfuerzan por presentar hermosos jardines que aportan al paisaje urbano de la ciudad, recibiendo estímulos consistentes en herramientas, plantas o insumos.

La costumbre popular de compartir patillas o semillas, sumadas a la facilidad de cultivo de plantas que se han adaptado a las características de clima y suelo, contribuye a que ellas se repitan en muchos jardines, contribuyendo así a una identidad propia del paisaje urbano de una ciudad. Ejemplo de ello, pueden ser las Hortensias, Rosas, Azaleas, Rododendros, Camelias y Magnolios que abundan en el sur de Chile.